Edición 46

este objetivo, sino de ver cómo trabajamos en conjunto para resolver el problema. Y pongo como ejemplo el caso de los “palitos chinos”. Si se usan juntos puede que se golpeen entre ellos y parezca que no “se llevan bien”, porque siempre hay golpes y conflictos. Pero al final, sólo juntos son capaces de llevar el alimento a la boca. Aunque choquen entre sí, sólo ambos sirven para comer. Entonces, si separamos el “palito del Estado” del “palito de los empresarios” no llegaremos a ninguna parte. Pero si los utilizamos juntos, vamos a sacar al país adelante mucho más rápido.. ¿Falta entonces apoyo o ayuda del Estado? No se trata de pedir ayuda o de recibir apoyo. Se trata de ser parte de un programa concreto, de un proyecto país con leyes justas tanto vertical como horizontalmente, nada más que eso. Por eso, yo en mis charlas motivacionales también regalo un “mono porfiado”, al que si le pegas, se levanta. Porque los empresarios siempre se van a caer. Hoy, el 60% de las empresas mueren antes del quinto año, pero vuelven a resucitar. Se caen y vuelven a levantarse, y eso hay que considerarlo dentro de las políticas económicas de los países. Por ejemplo, en los países desarrolladosa losempresarios que se caen se les ayuda, no se los pone en DICOM ni se los destierra del sistema. Los fracasos ayudan a salir adelante, y ese aprendizaje les permitirá tener éxito casi asegurado en la segunda vuelta. ¿Sabe cuántas veces quebró Henry Ford? Cinco veces, y siempre volvió a levantarse. Pero si él hubiese estado en Chile, todavía andaríamos en carretas. Esa es labrechaquedebemossuperar entre todos y para ello hay que tener conciencia y pensar que este engranaje debe funcionar coordinadamente, porque si sólo uno de sus eslabones se rompe, eso quiebra las buenas relaciones entre el mundo empresarial y la comunidad. ¿Y en este nuevo camino las PYMES son el motor del desarrollo? Por desgracia esa afirmación ya no es efectiva. Hace 20 a 25 años el sector llamado MIPYME tenía el 80% de los trabajadores en Chile, y casi el 47% del PIB. Hoy, por culpa de la concentración económica, apenas llega al 40% de los trabajadores y a menos del 15% del PIB. Cuando el mercado está concentrado, se pierde la capacidad de negociación, porque el grande impone sus términos, y si el mercado está en manos de tres o cuatro personas, es muy difícil negociar.

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