Edición 46

Como las burbujas. Así pasa con el consumo de redes sociales en gene- ral. De un soplo se elevan, muestran su espectro infinito de color y brillan, acaparan el centro de atención, pero incluso antes de llegar al suelo, senci- llamente revientan. Y esto es rápido ya saben, una burbuja tarda máximo 20 seg en ponerle fin a su existen - cia. Las curvas de consumo de redes sociales igual, diría que hoy sólo se - cundan a las variaciones abrumantes y temerarias de las criptomonedas. Esta es una historia con peligros de extinción e incipientes renovaciones Hey Instagram, la gente se abu - rrió de las fotos. De publicarlas, de compartirlas, de mirarlas y consu - mirlas. ¿Qué hacemos al respecto? Disculpe, celebrity, influencer, perso - na que acumula seguidores, sabía us- ted que la gente también se aburrió de los estereotipos aspiracionales. De seguir consejos, de la delgadez, de las vidas perfectas, de la plasticidad, de chismear con la vida de otros, de enal- tecer seres comunes y corrientes y celebrar a quienes no tienen realmen - te definido un talento que celebrar. ¿Sabrán ustedes también emprende- dores y community managers que la gente está además cansada de las citas y frases célebres? Que se aburrieron del “cree en ti mismo”, de Sócrates, Freud, Platón, Gandhi y Jobs, se abu - rrieron del mismísimo Jesucristo y su generación ya extinta de teocentrismo. Creadores, creativos y entusiastas, lamento informarles que esa gente también se aburrió del contenido. Se aburrió de los remitentes de dudosa reputación, del boom explosivo de los expertos sin título ni certificación, de la falta a los derechos de autor, de los copy/paste, de no saber de fuentes fi - dedignas o procedencias, ni de si lo que lee merece sus minutos de atención. La buena noticia es que hoy la gen - te aún no se aburre de reír, aunque eso tenga sus días contados, funcio- na por estas semanas, ¿quién sabe hasta cuándo? Parece ser que en el camino del consumidor contempo- ráneo o moderno de redes sociales y en todas ellas, consume humor y en - tretención, en todos sus formatos. Esto les adelantó será una conclusión personal, pero es muy posible que los usuarios de redes sociales quieran en nuestros días consumir escape. La desconexión en el mundo que pobla el siglo XXI es realmente una hazaña. Si hace décadas no imaginábamos la forma en que pudiésemos comunicar- nos instantáneamente con personas en otros países, resulta ser que hoy lo difícil es escapar de esa posibilidad y no caer en la trampa que ella nos pone: el círculo vicioso del consumo de adiposo y pegote de información tendenciosa, estereotipante y propul - sora de los creadores de la era digital. Seguir Leyendo

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