Edición 46
En fin, estos científicos lidera - dos por Jan Emmanuel DeNeve llegaron a la conclusión de que “la idea convencional de que el liderazgo es una habilidad que seaprende sigue siendoengran parte verdad, pero también in- fluyen las características gené - ticas”. Todo sería por el genoti- po, identificado como «rs4950», a quien identificaron como el responsable de determinar, en parte, si alguien sería o no un buen líder, desde su nacimien- to. Pero vamos a ver, pongamos un ejemplo físico para ser más claros. Si una persona nace de condición hiperlaxa, tiene altas probabilidades de desarrollar un gran potencial para partici- par en gimnasia artística pro- fesional, yoga o incluso como integrante del Cirque Du Solei, pero, ¿qué pasa si esa persona decide no hacer deporte? Sen- cillamente no sólo no lo explo- ra, sino tampoco lo desarrolla. He aquí el tema del lideraz- go que alienta. Esta cualidad, aptitud, habilidad o talen- to, germina. Y no únicamen- te en quienes lo traen como gen, sino también en aquellos que lo siembran con propósi- to como una meta u objetivo. Nicolás Orellana osó desafiar el levantamiento de capital en Silicon Valley en 2010, mucho antes del boom de la tecnolo- gía en Chile que estamos vi- viendo, con su empresa Welcu. A sus cortos 25 años, tomó una idea, la decretó y se fue a insta- lar a la cuna de los unicornios hasta conseguir el objetivo: le- vantar una ronda. Hoy 12 años después, responde a la pregun- ta de si un líder nace o se hace así: “Yo creo que para ser un líder, entendiéndolo como te- ner gente que te sigue y te cree hay que tener ciertas habilida- des. Estas habilidades se apren- den — ¡Ojo!, no se enseñan, se aprenden — y van mejorando con el tiempo. Las más rele- vantes, desde mi punto de vis- ta son la pasión, perseverancia, resiliencia y paciencia. ¿Se nace con esto? Puede ser. Quizá cier- tas condiciones o carencias ge- neren más o menos hambre, pero es la práctica y autodeter- minación lo que lo consigue.
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