Edición 46
“Regalo estos delfines porfiados porque los empresarios son como ellos, se levantan después de recibir un golpe y de caer- se, no duermen y muchas veces deben resolver sus pro- blemas durante esas largas noches de insomnio en que su almohada es su única consejera y compañía”, destaca. ¿Y a pesar de estos problemas, cree que la transformación cultural, tec- nológica y digital ha cambiado los paradigmas en la formación y de- sarrollo de las empresas nacionales, tanto grandes como pequeñas? Todos, de una u otra manera, nos transformamos continuamen- te. Yo, por ejemplo, provengo de una empresa familiar. Mi padre junto a sus cinco hermanos comenzaron en un pequeño taller que luego se transformó en una gran empresa con más de mil trabaja- dores. En este contexto no debemos olvidar que la familia siem- pre jugará un rol importante. Más del 90% de las empresas en Chile son familiares, y aunque hoy tenemos la costumbre de divi- dirnos en pequeñas y grandes, somos todos empresarios con me- tas y objetivos, que incluyen evolución y transformación constante.
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