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www.revistaemprende.clIniciativa y autocontrol:
Tener vista para los negocios:
Contacto con emprendedores:
Los aspirantes a emprendedores mostraron altos niveles
deautocontrol y diferentes fortalezas relacionadas con el mismo,
como es la perseverancia y la capacidad de iniciativa. Por ejemplo,
los participantes en el estudio que se describieron como “personas
con iniciativa” tenían 1½ veces más de probabilidades de ser
aspirantes a emprendedores que los que no lo hicieron.
Los participantes que se involucraron en tareas de reunir y
organizar a la gente en torno a una causa común resultaron ser
casi dos veces más propensos a convertirse en emprendedores en
relación a los que no participaron en dichas actividades.
Uno de los aspirantes describió cómo había ganado una
competición de emprendimiento, tras intentar en repetidas
ocasiones diferentes estrategias hasta dar con una solución rentable
para la reventa online de productos electrónicos usados. De otros
destacó su capacidad para superar los fracasos y mantener su
perseverancia en pro de sus metas.
Un caso concreto fue el de un joven emprendedor que tuvo que
afrontar una serie de obstáculos al iniciar un negocio de transporte
de alimentos, y describió cómo consiguió superar todos los
desafíos diciéndose a sí mismo que se había fijado una meta y
simplemente no podía darse por vencido. La empresa tuvo tanto
éxito que, en el momento de la entrevista previa al estudio, el
joven ya se encontraba abriendo su primer restaurante.
El interés por los negocios a una edad temprana es otra de
las señales que definen a un futuro emprendedor. Algunos
participantes señalaron haber realizado ciertas tareas que podrían
considerarse ‘emprendedoras’ cuando eran niños.
Además, los aspirantes a emprendedores mostraron el doble de
probabilidades de poseer un alto nivel de percepción financiera, tal
como la búsqueda de oportunidades de inversión y de estar al tanto
de las implicaciones fiscales relativas a las decisiones financieras.
Muchos de ellos estaban matriculados en cursos relacionados con
el emprendimiento cuando estudiaban en la universidad, e incluso
también en los casos de los que no realizaban ninguna carrera de
empresariales.
Por último, el hecho de haber contado con algún miembro de
la familia inmerso en el emprendimiento, o algún otro tipo de
contacto con emprendedores a una edad temprana, se reveló
como algo crucial. El 45% de los aspirantes del estudio tenía un
padre que había lanzado un negocio, frente al 29% del resto de
participantes. Las entrevistas de seguimiento revelaron quemuchos
de los otros aspirantes tenían familiares, amigos de la familia o
mentores que eran emprendedores y que les sirvieron de modelo
e inspiración. Los aspirantes confiaban en estas personas, recibían
su apoyo emocional y aprendieron habilidades valiosas de ellos.
Algo importante a mencionar es que los emprendedores se hacen,
no nacen. Todas las habilidades que hemos mencionado pueden
aprenderse, no son innatas, y pueden transmitirse de padres a hijos
o por parte de los educadores.
Sin embargo y por desgracia, se está perdiendo una gran
oportunidad en este sentido. Los programas de formación para el
emprendimiento normalmente se incorporan en secundaria o
bien en la universidad. Sin embargo, la ciencia demuestra que el
desarrollo de un individuo es mucho más flexible en la infancia
y la adolescencia que en la edad adulta. Por tanto, cuanto antes
se incluyan nociones de emprendimiento en la educación de
nuestros jóvenes, estaremos evitando que en muchos casos sea
demasiado tarde para que este aprendizaje llegue a afianzarse.
Algo importante a mencionar
es que los emprendedores se
hacen, no nacen.
“El fracaso vence a los perdedores, el fracaso inspira a los ganadores”.
Robert T. Kiyosaki
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