Edición 46

no nos gusta que “nos toquen el potrero” como se dice en el campo. Y ese es un tema que atañe tanto a los privados como al Estado. Por ejemplo, en Corea del Sur si los empresariosnecesitan resolver un problema en sus relaciones con el Estado, las autoridades se comprometen a dar respuesta en muy corto plazo, y para ello forman comités públicos interinstitucionales que, efectivamente, responden en ese lapso. Eso no lo vemos en nuestro país, porque tenemos, por ejemplo, por un lado CORFO, por otro lado a Banco Estado, y por otro a los diferentes ministerios o instituciones que toman sus propias decisiones. Hoy se requiere otro tipo de coordinación, porque hay que recordar que todos estamos en el mismo barco. ¿Y esto también pasa por cambiar las actitudes de los empresarios en Chile? En realidad debemos cambiar esa mirada de conflicto permanente que tenemos con los gobiernos y pensar cómo podemos sumar. Me retrucarán que es fácil decirlo y difícil cumplirlo, pero al menos tenemos que hacer el esfuerzo, y no mirarnos con esa perspectiva clasista de que los grandes manejan su situación y a los chicos hay que dejarlos aparte. No hay que olvidar que todos somos empresarios, que todos decidimos un día arriesgarlo todo y tirarnos a la piscina. una mejor participación chilena en los mercados de exportación. Pero aún estamos a medio camino entre el éxito y el fracaso, porque no hemos sido capaces de agregar más valor a nuestros productos. Y ese es un tema central, por ejemplo, para darle sustento a temas trascendentales como la actual discusión sobre el salario mínimo. ¿Y qué se debe hacer entonces para corregir este rumbo? Debemos salir de las trincheras y trabajar conjuntamente, porque en este país estamos acostumbrados a encerrarnos en nuestros campos, porque

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