Edición 46
Nuestro surfista tomó la tabla y decidió quedarse sentado en la orilladurantedoce años: “Nome quedó de otra que volver a bus- car empleo en el rubro en el que comencé, y nome costómucho encontrar una colocación por- que ya era bastante conocido. En ese momento me prometí nunca más volver a emprender, no me habían quedado ganas” .La bendición que escon- de la pregunta: ¿Por qué? Para 2002, Irigoyen, con un ca- rácter inquieto y una persona- lidad curiosa por naturaleza, mira tras de sí y necesita ex- plicaciones. “Decido hacer un magíster en Administración de empresas porque quería entender por qué me había pasado lo que sucedió y cómo podía emprender en un fu- turo de una manera distinta” LA CRISIS DE LOS CUARENTA Seguir Leyendo
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