“Pensar es fácil. Actuar es difícil. Actuar como uno piensa es lo más difícil”.
JohannWolfgang von Goeth
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No se puede concretar qué es lo que hace “vivir o morir” una empresa,
pero si hay factores en el propio empresario (más allá del contextos
socioeconómico) que pueden ser determinantes a la hora de la victoria o
el fracaso.
Es crucial para que un negocio funcione, mantener la misma ilusión que el
primer día en que se puso en marcha. Cuando una persona pierde el amor
y la ilusión por su empresa, es probable que todo esté perdido. Y si aún no
lo está, pero las ganas de seguir del empresario menguan por momentos,
es el momento de “ceder el testigo” para que el negocio no se hunda junto
con su ánimo.
Sea como sea, el éxito puede estar presente en la vida de cualquier persona
aunque no lo vea. ¿Cómo? Es sólo cuestión de actitud. Aunque parece que
la palabra “éxito” se reserva para sólo unos pocos y suena un tanto lejana,
todos somos exitosos en mayor o menor medida. Depende del cristal con el
que miremos nuestras circunstancias.
El éxito es seguir adelante aun cuando tenemos miedo o las cosas van mal.
Las personas que aprenden a levantarse cuando no dejan de caer una y otra
vez, han alcanzado el éxito. Si quieres comenzar a sentirte exitoso, enfócate
en todas las cosas buenas que tienes, que son muchísimas: la relación que
has cultivado a lo largo de los años con tus amigos, tu familia que siempre
está ahí para apoyarte en todo, el amor incondicional de tu pareja, tus
valores forjados con el tiempo.
Tú mismo eres exitoso por estar aquí, por seguir peleando, por ser un
trabajador nato (incluso cuando no tienes un empleo). El éxito es la actitud
con la que afrontamos las circunstancias, no todas buenas, que nos ofrece
la vida.
Así que aprende a cambiar el prisma, a mirar desde otra perspectiva tu
situación y a sacar a relucir el éxito. Porque no hace falta tener millones
de euros en el banco para ser exitoso, ni dirigir una gran empresa. El éxito,
simplemente, está en ti.
También es vital mantener algo que suele perderse cuando nuestro
negocio crece y crece haciéndose un hueco importante y es la humildad.
Muchos empresarios creen que el mercado es suyo, que tienen la situación
controlada. Tanto es así que pierden la noción de los cambios hasta que
se estrellan sin remedio contra el suelo. Y cuanto más alto estás, recuerda
que más alta es la caída. Así que para mantener el éxito en tu negocio una
vez conseguido, no olvides mantener la humildad e incluso el “miedo” del
primer día”.
Por supuesto, otro factor es la tenacidad, la perseverancia. Un negocio
puede dar los primeros coletazos de quiebra, de fracaso, puede empezar a
descender el volumen de trabajo o ventas.
Pero mientras que “respire”, estás a tiempo. La clave está en luchar hasta el
último momento y no darlo por perdido. Esto puede marcar el fracaso por
abandono o el éxito por perseverancia.
Un negocio puede dar los primeros coletazos
de quiebra, de fracaso, puede empezar a
descender el volumen de trabajo o ventas.




