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“Una hormiga que se mueve hace mucho

más que cien bueyes dormidos.”

Desconocido

Si bien todo se inicia con un emprendimiento, el paso del

tiempo permite determinar el éxito de una firma y el futuro y

potencial que estas tienen. “La magia ocurre cuando la familia

no se contenta con cuidar lo que tiene, sino que aspira a

profesionalizarse y fomentarse un entorno emprendedor entre

sus hijos, sobrinas y nietos”, explica el experto en empresas

familiares, Gonzalo Jiménez.

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www.revistaemprende.cl

Los emprendedores de hoy crean las empresas familiares del

mañana. Así recita una célebre frase de Denise Fletcher. Una

opinión que comparte Gonzalo Jiménez, economista y académico

chileno, experto en empresas familiares y líder de la consultora

Proteus.

“Para las empresas familiares el desafío es mayor, ya que el

tiempo no se mide en años, sino en generaciones, y ello implica

ser capaz de combinar tradición e innovación para responder a

los cambios; sociales, económicos y culturales. Asumir el reto

no de formar sucesores, sino incubar reemprendedores. En otras

palabras, trascender de la empresa familiar y convertirse en familia

empresaria”, asegura Jiménez.

Y es que no son pocos los que piensan que llevar adelante una

empresa familiar es tarea fácil, pues sus miembros poseen en

su mayoría, una visión y valores en común, que vienen en la

sangre. “Un supuesto engañoso, como tantos otros en torno a

la familiaridad. No necesariamente existe alineación respecto a

las prioridades, el mismo perfil de riesgo, ritmos de trabajo, etc”,

añade el académico.

Para el líder de Proteus la clave está en plantearse como familia

empresaria más allá de la empresa familiar. Todo parte, dice

con un emprendedor, pero cuyo horizonte rara vez se proyecta

más allá de su ciclo de vida. “La tendencia más común es que

la generación sucesora siga por inercia con el mismo sistema,

viviendo del negocio”, explica, pero que frecuentemente se

contenta con una ordeña más pasiva y mucho más administrativa

que emprendedora.

Lo interesante según Jiménez ocurre cuando la segunda o tercera

generación, son capaces de preguntarse: ¿cómo podemos

proyectarnos como una institución familiar que perdure en el

tiempo? “Podríamos decir que entonces recién la familia comienza

a organizarse como empresa familiar”.

“La magia ocurre cuando la familia no se contenta con cuidar lo

que tiene, sino que aspira a profesionalizar su governance tanto

empresarial, como familiar. Para ello debe fomentarse un entorno

emprendedor, en el sentido más amplio de la palabra. Tengo

claro que algunos de sus hijos, sobrinas y nietos tienen intereses

y talentos que van más allá del negocio, por eso es bueno invitar

a ver la creación de valor no solo como empresarial o financiera,

sino también profesional, social, ecológica y cultural”, añade

Gonzalo Jiménez.