Edición 46

De ahí en adelante, debatiéndose entre las luces y la oscuridad, Steve junto a Wozniak consiguieron es- calar la empresa a niveles impen- sados. No sólo por la calidad del producto que estaban trabajando, ni por la innovación, aún tampoco por el vanguardista y transgresor diseño que le hacía un producto radicalmente distintivo y auténti- co, sino por la capacidad de Jobs de negociar. La rapidez con la que empezó a interiorizarse en el mun- do del emprendimiento, las inver- siones y los crecimientos empre- sariales a gran escala, le llevaron a elaborar un rudimentario, pero muy contagioso pitch de ventas, donde la convicción y fuerza de sus ideas madre consiguieron al menos hacer dudar a universida- des y personalidades de la época. De ahí en adelante, debatiéndose entre las luces y la oscuridad, Steve junto a Wozniak consiguieron es- calar la empresa a niveles impen- sados. No sólo por la calidad del producto que estaban trabajando, ni por la innovación, aún tampoco por el vanguardista y transgresor diseño que le hacía un producto radicalmente distintivo y auténti- co, sino por la capacidad de Jobs de negociar. La rapidez con la que empezó a interiorizarse en el mun- do del emprendimiento, las inver- siones y los crecimientos empre- sariales a gran escala, le llevaron a elaborar un rudimentario, pero muy contagioso pitch de ventas, donde la convicción y fuerza de sus ideas madre consiguieron al menos hacer dudar a universida- des y personalidades de la época. De ahí en adelante, debatiéndo- se entre las luces y la oscuridad, Steve junto a Wozniak consiguie- ron escalar la empresa a niveles impensados. No sólo por la ca- lidad del producto que estaban trabajando, ni por la innovación, aún tampoco por el vanguardis- ta y transgresor diseño que le hacía un producto radicalmente distintivo y auténtico, sino por la capacidad de Jobs de negociar. La rapidez con la que empezó a interiorizarse en el mundo del emprendimiento, las inversio- nes y los crecimientos empresa- riales a gran escala, le llevaron a elaborar un rudimentario, pero muy contagioso pitch de ventas, donde la convicción y fuerza de sus ideas madre consiguieron al menos hac r dudar a universida- des y pers nalidades de la época. Animado por ampliar l s fronte- ra del marketing de la empre- s fue en busca del mejor ven- dedor de bebidas gasificadas, tóxicas y compuestas de colo- rantes el Director Ejecutivo de Pepsi, John Sculley. Este sería el período en el que las luces ligera- mente come zaron a menguar. Lisa, un perfecta bomba de nuevos atributos para la tecno- logía de la época, fruto de su testarudez y obstinada autoexi- gencia de perfección, que arra- saba con quien se le cruzara en frente, se convirtió al tiempo, en su mayor motivo de or ullo y satisfacción y en un arma mortal dentro d la compañía. Sus eleva d s costos de producción y las di- ficultades competitivas de ventas que sto generab ante un IBM cada v z más empoderado oscu recía los días v nideros. Lisa se ía analógic y coincidentemente su ilusión c prichosa te s steni- da un fr cas contundente, de la mism forma en que f con su hija, l mismo nombre y a quien no recono ió hasta va zada su edad. Lisa, su hija, reconocida en el nombre de lamáquina quemás cuidó y atendió mientras se cons- truía caía ante el talón de Aquiles más obvio de Steve: una especie de hipoacusia de intransigencia.

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