“El hombre que no tiene imaginación no tiene alas”
Muhammad Ali
M
uchos al escuchar el nombre de Chris Gardner se pregunta quién es
el, si lo vieran en la calle tal vez pensarían que es un ex jugador de
fútbol, pero la realidad es totalmente diferente. Gardner es el escri-
tor del best seller del New York Times “En busca de la felicidad”, que luego
sería llevada a la pantalla grande por el actor estadounidense, Will Smith.
15
Un paseo por su
historia
Christopher Paul Gardner nació el 9 de
febrero de 1954 en Milwaukee. En su in-
fancia, Gardner no tuvo muchos modelos
masculinos positivos en su vida, pues su
padre vivía en Luisiana durante su naci-
miento y su padrastro fue físicamente abu-
sivo con su madre y sus hermanas.
La madre del empresario, Bettye Jean, a
pesar de su infeliz matrimonio, fue una
fuente de inspiración y fortaleza para él.
Gardner en su charla recordó con especial
cariño a su madre y recordó las sabias pa-
labras que le repetía de niño: “Tú puedes
únicamente depender de ti mismo, la ca-
ballería no vendrá a rescatarte.”
En su ponencia, Gardner, rescató el papel
fundamental que tuvo su madre en su vida,
ya que ella fue según él, la que le inculcó
las aspiraciones de llegar lejos, de alcan-
zar sus sueños y de no dejar que nadie le
dijera lo contrario. Bettye fue la que le en-
señó que sin importar de dónde viniera,
él podría crear otro camino y alcanzar las
metas que se propusiera.
“
Está parte de mi vida, esta pequeña
parte es lo que llamo felicidad”
Gardner señaló que cuando se convirtió en padre fue un hecho que lo
impulsó a hallar una carrera que fuera no sólo lucrativa sino también satis-
factoria. Fascinado por las finanzas, pero sin ningún tipo de conexión para
ingresar en ese mundo, ni los estudios académicos sobre la especialidad,
Gardner aplicó para diferentes programas de entrenamiento en distintos
brokers. Y pese a que su esposa lo abandonó a él y a su hijo, se mantuvo
siempre enfocado en su objetivo.
Finalmente, Gardner contó cómo se ganó un lugar en el programa de entre-
namiento de Dean Witter Reynolds, pero con la mala suerte de quedarse en
la calle ya que sus ingresos como pasante no le eran suficientes para sub-
sistir. Pese a tener que dormir en baños de estaciones de tren y con trabajos
esporádicos que apenas lo ayudaban a pagar alguna habitación de hotel
para pasar la noche con su hijo de vez en cuando, Gardner nunca perdió
de vista su meta: ser elegido para un puesto de trabajo en Dean Witter Rey-
nolds. Fue así que rindió el examen para ser admitido y consiguió el puesto.
B
ETTYE
J
EAN
G
ARDNER
Nunca dejes que nadie
te diga que no puedes
hacer algo, si tienes
un sueño tienes que
protegerlo.




