“La diferencia entre una persona de éxito y otros no es la falta de fuerza, no una falta deconocimiento, sino más bien una falta de voluntad.”
Vince Lombardi
Aunque la motivación interna es el motor
principal de todo lo que hacemos, existen
también otros tipos de actores que pueden
ayudarnos cuando ésta flaquea. Incentivos,
premios, regalos o bonos son también llamados
como Motivación extrínseca. Sus resultados son
bastante efectivos, sin embargo se debe saber
equilibrar ambas para no convertir la labor diaria
en una obligación tediosa o como solamente un
fin para obtener algo más.
Javier sale de clases más radiante ese día. Es viernes y
mediodía, sin embargo la razón de su felicidad no se
debe solamente al fin de semana: Ganó el cuidado de
Pupito, el oso de peluche y mascota del curso, que se
va todas las semanas con el mejor portado del curso.
Con esmero, no se separa de él durante todo el fin de
semana y el lunes comienza su semana escolar mucho
más feliz y motivado. Ese mismo día, Jorge llega a
su trabajo y recibe la flamante noticia: Es uno de los
convocados al viaje anual a Cartagena de Indias de la
empresa. ¿La razón? Su estupenda evaluación.
Ambos ejemplos distintos pero que convergen en
un mismo punto: La motivación. Y es que un oso de
peluche puede causar el mismo impacto que un
viaje al Caribe o regalos y premios varios. Se trata de
motivación y, a diferencia de la que nos acompaña
intrínsecamente, hablamos de motivación extrínseca,
es decir, puramente externa.
Es cierto, el primer día de trabajo o clases nos resulta fascinante.
Un mundo nuevo por descubrir lentamente se comienza a volver
tedioso y cuesta arriba. Y es que, el ir y venir del día a día terminan
sumergiéndonos en la inercia y actuar rutinario, cuna de la
desmotivación o la realización de un trabajo, de manera mediocre
y solo por cumplir.
Es aquí donde hace su aparición lamotivación extrínseca, como una
suerte de salvación para sacar al trabajador o estudiante de este
letargo, mediante una inyección de energía altamente necesaria.
En este sentido, se intenta despertar el interés motivacional
mediante recompensas externas, que van en el orden del dinero,
regalos o premios. Es aquí donde la motivación de las personas se
convierte en algo ajeno a ellas o a la propia acción – trabajar por
ejemplo – sino que su atención se centra en conseguir el premio o
la promesa ofrecida.
A corto plazo se trata de un elemento beneficioso, ideal para
épocas como fines de semestre o de año, cuando la cuota laboral es
mayor o más pesada, no obstante no es aconsejable recurrir a ella
constantemente o varias veces en un tiempo corto. Esto, por una
sencilla razón:
Al obtener la recompensa la motivación desaparece, ya que la
actividad no es el fin en sí mismo. Por ende, se necesitará estar
constantemente repitiendo la operaciónpara tener gentemotivada.
En este sentido, cuando el premio resulta extrínseco en lugar de
intrínseco, el rendimiento personal disminuye. Esto es algo que está
sucediendo frecuentemente en nuestra sociedad hoy.
Las últimas décadas han estado marcadas por la valoración de otro
tipo de incentivos tales como descansos, premios y bonos, dejando
el factor económico como algo predominante.
No obstante, este panorama no es totalmente desalentador, puesto
que diversos estudios coinciden en que un trabajador o estudiante
motivado – sea cual sea la manera – tendrá mayores posibilidades
de continuar entusiasmado y cosechando buenos resultados.
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