entrevista
Ingrid Coronado:
Nunca es tarde para emprender
A los veinticinco años realizó un curso de cosmetología que
la dejó muy entusiasmada, pero las condiciones de la vida
no le permitieron desarrollar su sueño, que hace seis años
está concretizando mediante la tienda Apidermis, basada en
cosméticos hechos de miel.
Nacida y criada en la región Magallánica, muy joven Ingrid
Coronado (80 años) tuvo que pasar a administrar estancias
ganaderas en Tierra del Fuego. Esto lo mantuvo alejada de la
idea de concretar lo aprendido en un curso de cosmetología,
que impartió el DUOC en los primeros años de vida de esta
entidad. La crisis de 1982 y la baja del precio del dólar, la
trajeron a la zona de Valdivia, haciéndose cargo de parcelas
en Panguipulli, mientras su esposo trabajaba como abogado.
“Los niños crecieron y se fueron, y me quedé sola, con lo que
tuve tiempoparadedicarmea realizar el sueñoque teníahace
mucho tiempo: instalar una tienda de cosméticos”, señala.
Su primera intención fue trabajar en una cooperativa
femenina. Ella incentivó a sus compañeras a juntar los fondos
para trabajar con un químico farmacéutico. “Las señoras
aprendieron a hacer tres o dos productos y se fueron. Al final
terminé con cinco, las que, por cosas de trabajo, no podían
participar mucho”, menciona.




