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Un gran impacto cultural

Compró una obra de teatro y la estrenó en Viña del Mar,

con un éxito rotundo. A eso le siguió un fracaso colosal. Así

fueron los inicios de Francisco Olavarría en el mundo de las

artes. Proveniente de familia de emprendedores, dejó su

trabajo formal para formar su propia empresa.

“Durante un año y medio estuve estudiando el mundo

del teatro. Comencé a ver obras casi todas las semanas y

me di cuenta de que el área era para los mismos actores

y que habían grupos completos a los que simplemente

no llegaba”. De este modo empezó a comprar y estrenar

piezas teatrales, hasta dar el giro que dio vida definitiva al

emprendimiento: Producir teatro musical.

Cultura Capital nació hace cinco años, tras la producción

de “Gusano, el musical”, primer Infantil hecho con actores

famosos y niños con capacidades especiales. “El proyecto

fue dirigido por Patty López y en él actuaron Fernando

Godoy e Iñigo Urrutia, entre otros. Y resultó ser una locura,

en términos de prensa y de público”.

Desde ese instante, Francisco notó que la música llamaba

mucho la atención de la gente.

Posteriormente produjo y estrenó “Piaf”, “Chaplin”, “Los

Beatles”, “Sinatra” y – en junio de este año – estrenará

“Cerati”.

El modo en que Cultura Capital financia sus proyectos

es, sin duda, lo que distingue esta productora de otras.

Y es que, Francisco no solo ha buscado financiamiento

( o cofinanciamiento, según el caso) en ellas, sino que

además las hace partícipes del proceso de preparación y

producción de los proyectos.

“Empecé a entender que las empresas también son

socios. Por ende, a comenzar a armar el proyecto y tomar

decisiones con nosotros. Eligiendo, por ejemplo, las

canciones para el musical.

De este modo se generó un formato en que le mostramos

a las empresas que podían generar una experiencia en sus

clientes”, explica Francisco, destacando que se hamostrado

el primer nivel de las producciones y la buena recepción de

los clientes de las marcas, ante esta propuesta.

La primera experiencia de Cultura Capital fue con Conafe,

quienes financiaron giras por el interior del país. “Los

convencimos de que la gente de regiones no siempre

debe optar por lo más barato o ‘Lo que botó la ola’. Había

un compromiso y la empresa lo entendió y la respuesta de

la gente de pueblos interiores fue increíble”.

Durante todo este tiempo, marcas como Caja Los Andes y

Cruz Blanca han trabajado firmemente con la productora.

“Todo va en los cambios que ha tenido el mercado, por

ejemplo, las empresas ahora se han abierto a tener un

partner y auspiciar entre varias firmas lo que antes era

responsabilidad de uno solo”, recalca. Agregando que,

en este sentido, el deber del emprendedor es apostar a

un producto y convencer al futuro compañero de ser un

coproductor, trabajar en equipo y hacer un gran estreno.

“De este modo, el nombre de una empresa es validado en

el mundo cultural”, explica el Productor agregando que

“por ejemplo, rifar 500 entradas y tener 10 mil solicitudes

en una hora manda una señal potente, que los gerentes

notan in situ. Más que retirar un par de zapatillas en una

oficina, se apuesta por la experiencia, por algo que interesa

a la gente y le dan ganas de ver. Es atractivo además el estar

asociado a un éxito cultural”, añade.

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