“Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica. Esa fuerza es la voluntad.”
Albert Einstein
Cerrar dos proyectos durante la semana y estar
redactando tres informes a la par de manera urgente
hace que estemos dispersos, preocupados y nuestro
trabajo sea poco efectivo. Es mejor mantener una lista
de tareas y priorizar lo realmente importante, así podrás
dividir tu tiempo de manera eficiente y lograr sacar todo
a la perfección.
Todos hemos tenido un jefe que nos trata de “flojos”
por no ocupar toda la jornada laboral en terminar un
determinado trabajo. Y es que, querer que los demás
estén ocupados todo el día es de personas
ocupadas
.
Lo realmente importante es trazar metas que sean
cumplidas, sin importar cuánto tiempo destinemos a
ello – es más, se privilegia mientras menos sea – en este
sentido una persona
productiva
dejará que todos sean
dueños de su propio tiempo, pero exigirá resultados.
Vivir diciendo sí es vivir ocupado. No terminar una tarea
y tener cinco más esperando en la puerta. Esto, por la
eterna manía de no saber decir que no, o de analizar a la
ligera lo que ese sí significará a futuro. En este contexto,
es mejor hacerse esperar un poco, analizar y planificar
los tiempos estimados para lo que se nos está ofreciendo
y, de este modo, lograr un acuerdo productivo con
nuestros superiores.
Mostrase de alguna determinada manera o “matarse”
trabajando mientras el jefe nos mira, no es sino la
forma más común de perder el tiempo y mantenernos
ocupados sin lograr nada concreto. En el caso de la
persona productiva, su principal objetivo será el que el
cliente esté contento y para ello administrará sabiamente
su tiempo y presentará un proyecto a la medida del
cliente.
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